Tu vida digital, en orden

Gestiona tu vida digital del presente y del futuro.

Tus contraseñas, tus cuentas, tus documentos y tus recuerdos: ordenados mientras vives y entregados a quien tú decidas cuando ya no estés. Un solo sitio para las dos cosas.

Se cifra en tu dispositivo Empiezas con una sola cuenta RGPD y LOPDGDD Art. 96
Un hombre mayor sostiene en brazos a su nieto bajo un cerezo en flor
Desliza
Cifrado AES-256-GCM Conocimiento cero RGPD Art. 17 LOPDGDD Art. 96 ENS Nivel Medio

El punto ciego

Tu vida cabe en una pantalla. Tu plan, no.

Cada año que pasa acumulas más accesos, más suscripciones y más archivos que solo existen dentro de una sesión abierta. Funciona mientras tú estés delante.

El problema no es la muerte: es la falta de inventario. Sin una lista, nadie —ni siquiera tú dentro de dos años— sabe dónde empezar a mirar.

  1. 01 ¿Quién sabe hoy dónde están tus fotos de los últimos diez años?
  2. 02 ¿Cuántas suscripciones se seguirían cobrando si dejaras de mirar la cuenta?
  3. 03 Si pierdes el móvil esta tarde, ¿podrías recuperar tus accesos mañana?
  4. 04 Si faltaras mañana, ¿alguien sabría por dónde empezar?

Los dos tiempos

Lo que te ordena la vida es lo mismo que la resuelve después.

No son dos productos. Es el mismo inventario, usado en dos momentos distintos: mientras te sirve a ti, y cuando le sirve a quien se queda.

Un hombre joven conversa de cerca con su padre en un jardín
Lo que ordenas hoy es lo que mañana no tendrán que adivinar.

Hoy, en vida

Lo usas tú, cada semana. Ordena, guarda y encuentra.

  • Gestor de contraseñas Bóveda de conocimiento cero con extensión de navegador. Autorrellena sin que el servidor sepa siquiera en qué webs entras.
  • Cofre digital Documentos y claves que se cifran en tu propio dispositivo antes de salir de él.
  • Inventario con revisión Cuentas, suscripciones y activos revisados periódicamente para que la lista no envejezca sola.
  • Testamento digital Qué quieres que pase con cada cosa. Se puede cambiar tantas veces como quieras.

El día que faltes

Se activa solo, con condiciones. Nadie tiene que improvisar.

  • Entrega a quien dijiste Cada heredero se identifica y accede únicamente a lo que le asignaste. Ni una cosa más.
  • Cierre de lo que sobra Cuentas, suscripciones y rastro público: se cierran, se memorizan o se traspasan según tu decisión.
  • Trámites y patrimonio Certificados, organismos, seguros y sucesión, con los plazos legales bajo control.
  • Lo que quieres que quede Memorial, libro de vida y mensajes que solo se entregan después.

Qué incluye

Cuatro bloques. Una decisión por cada cosa.

No hay que entenderse una lista de servicios: se ordena por bloques, y dentro de cada uno decides qué pasa y quién lo recibe.

01

Llaves y accesos

Sin esto, lo demás no abre.

  • Contraseñas y doble factor
  • Desbloqueo del móvil y del ordenador
  • Certificados digitales y firma
02

Patrimonio digital

Lo que tiene valor económico real.

  • Banca, seguros y productos financieros
  • Criptomonedas y monederos
  • Saldos, puntos y activos con valor
03

Vida digital activa

Lo que sigue funcionando si nadie lo para.

  • Redes sociales y correo
  • Suscripciones y servicios de pago
  • Dominios, líneas móviles y rastro público
04

Memoria y documentos

Lo que no se recupera si se pierde.

  • Fotos, vídeos y archivos personales
  • Escrituras, contratos e identidad
  • Mensajes y voluntades

Cómo funciona

Cuatro pasos, a tu ritmo.

No hace falta sentarse una tarde entera. Se puede empezar con una sola cuenta y volver cuando puedas.

01

Empiezas por una

Añade una cuenta, nada más. El sistema recuerda lo que falta para que no tengas que hacerlo tú.

02

Decides el destino

Para cada cosa: quién la recibe y con qué instrucciones. Puedes repartir entre varias personas.

03

Se cifra y se sella

El cifrado ocurre en tu dispositivo. Lo que llega hasta nosotros ya es ilegible: podemos guardarlo, no leerlo.

04

Se entrega cuando toca

Con certificado de defunción, un periodo de comprobación y la identidad del heredero verificada. Ni antes, ni a quien no toca.

Seguridad

Ciframos antes de guardar. No tenemos la llave.

La confianza no se pide, se diseña. El sistema está construido para que ni nosotros ni nadie con acceso al servidor pueda leer lo que guardas, y para que cada movimiento deje un rastro que no se puede reescribir.

ENS Nivel Medio RGPD Art. 17 LOPDGDD Art. 96 AES-256-GCM RFC 3161
  • Conocimiento cero Tu contraseña maestra se convierte en clave dentro de tu navegador y nunca viaja. Si la pierdes, la bóveda es irrecuperable: no hay puerta trasera, y es intencionado.
  • Cifrado en tu dispositivo AES-256-GCM aplicado en el cliente. El servidor guarda bloques opacos y rechaza cualquier contenido que llegue en claro.
  • Rastro inmutable Cada acción sensible queda encadenada con SHA-256 y sellada en tiempo según la RFC 3161. El registro no se puede reescribir.
  • Apertura con tres condiciones Certificado de defunción, periodo de comprobación sin respuesta por tu parte e identidad del heredero verificada. Cada uno accede solo a lo suyo.

¿Aseguradora, funeraria o despacho?

El mismo servicio, como cobertura de póliza o como valor añadido para tus clientes: panel propio, marca blanca, facturación por caso y API de integración. Esa conversación es otra y tiene su propia página.

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Dudas razonables

Lo que suelen preguntar antes de empezar.

Para las dos cosas, y ese es el planteamiento. El gestor de contraseñas, el cofre y el inventario los usas cada semana desde el primer día. Ese mismo inventario es el que, llegado el momento, permite entregar cada cosa a quien decidiste. Si solo sirviera para después, nadie lo mantendría al día.

La bóveda se vuelve irrecuperable. No es un fallo: es la consecuencia de que el cifrado ocurra en tu dispositivo y de que nosotros no guardemos ninguna copia de tu clave. Cualquier mecanismo de recuperación que nos permitiera devolverte el acceso nos permitiría también leer tu contenido. Por eso te pedimos que guardes la maestra fuera del sistema.

No lo damos por supuesto. Hacen falta tres cosas: el certificado de defunción, un periodo de comprobación durante el cual te avisamos y puedes detenerlo todo con un clic, y la identidad verificada de la persona que solicita el acceso. Si respondes durante ese periodo, el proceso se cancela.

Sí, y es lo habitual. Cada elemento se asigna por separado: las fotos a una persona, las claves del banco a otra, el perfil profesional a un socio. Cada destinatario accede únicamente a lo que le corresponde y no ve el resto del inventario.

No. Lo que guardas en la bóveda y en el cofre se cifra en tu navegador antes de enviarse; el servidor solo recibe bloques ilegibles y está programado para rechazar cualquier contenido que llegue en claro. Sí vemos los metadatos operativos mínimos para que el servicio funcione: cuántos elementos tienes o cuándo los modificaste, nunca su contenido.

Es lo esperable, y el sistema está pensado así. Empiezas por una cuenta y vas volviendo. Cada cierto tiempo te recordamos qué falta y qué conviene revisar, porque un inventario que no se actualiza deja de servir en un par de años.

Empieza por una sola cuenta.

Diez minutos hoy le ahorran meses a quien venga después. Y de paso te ordenan la semana.

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